2 abr 2010

El chico de los ojos verdes

La preparatoria dejo grandes amistades en mi vida. Unas se arriesgaron a dejarme vivir con ellas (mil gracias Elvia), iniciar un negocio de reposteria (algún día lo retomaremos mi Karime), una Marielos (la minina) que me hechó la mano con el Profesor Chiflado cuando ya mi pichirrín estaba a unos cuantos meses de salir al mundo. Amigas y confidentes siempre he tenido la fortuna de tener muchas y egresando de la prepa aumentó el número; por lo que me considero afortunada.
El género masculino (ya que desgraciadamente muchos hombres confunden la amistad con otra cosa) siempre ha sido en menor volumen de amistad. Uno de ellos es ese chico de los ojos verdes que iba un año abajo en la prepa y estaba en el salón de a lado. Fue, era y es un gran amigo. Desgraciadamente como todos los amigos la distancia nos ha separado (a Omar, lo atrapó Barcelona).
La gran sorpresa de hace días es que estaba de visita por la ciudad, por desgracia por el fallecimiento de su abuela. Sin embargo, siempre hay tiempo para un abrazo, y fue a encontrarme al café para regalarnos un abrazo largo y con vernos a los ojos confirmamos nuestra amistad aunque no dijimos grandes cosas si no meras trivialidades y clichés.
No sé si aún siga en la ciudad o ya haya partido, por desgracia no pude conocer a la dueña de su corazón para poder felicitarla y decirle que estaba al lado de un gran hombre.
Qué pena me da que estemos tan lejos, que no hemos coincidido por internet o msn; pero dejo muestra de ese amor y gran cariño que le tengo y que siempre le tendré. Se te extraña Jesús, el chico de los ojos verdes y con un gran corazón.

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