16 jun 2009

Recordándote


En estos días me he acordado tanto de tí, no puedo evitarlo pues cada vez que veo crecer a mi pequeñito a pasos agigantados, quisiera que estuvieras aquí conmigo para que tambien lo gozaras. Estoy segura que de haberlo conocido hubiese sido el niño de tus ojos, una alegría más cada vez que te visitara...pero desgraciadamente no hay hubieras.

Esta foto en resumen me hace recordar los bellos momentos que vivimos juntas, y lo mucho que deseabas el que me casara pronto para que pudieras conocer a mis hijos. No me casé abue, pero tengo un hijo hermoso y aunque Dios te llamó un año antes de que Hans naciera y no pudiste conocerlo en persona, sé que desde donde estás nos ves y te gozas junto conmigo cuando jugamos, corremos y cuento historias mientras se duerme, tal y como lo hacías conmigo.
Pronto empezaré a leerle el libro de fábulas que me obsequiaste cuando pequeña, ese que trajiste especialmente de México, será una de las herencias que le dé a mi pichirrin cuando crezca, y que él cuando tenga sus hijos se las cuente por las noches.

Te extraño, pero al ver tu mirada en esta foto me hace recordar lo mucho que me amabas.

2 jun 2009

Adversidades que bendicen

Sabemos que no somos inmortales, que algún día llegará el tiempo en que estemos en un lugar mejor con aquel que nos ama incondicionalmente. Sin embargo, cuando ocurre un percance que toca, no sólo nuestra vulnerabilidad, sino aquellos de los que amamos, es cuando das gracias a Dios por dar la fuerza necesaria para soportar el dolor e incomodidad que te da una lesión, y no que ésta haya afectado a mi mamá o a mi pequeñin.

Luego de un par de noches sin poder dormir bien, y reflexionando, no cabe duda que hay sucesos en los cuales podemos ver una bendición (por raro que parezca esto como producto de un choque), pero hay un par de ellas tras este percance y doy gracias a Dios por ellas.

Moraleja: Aún en las adversidades hay bendición.