2 jul 2010

Erato

Quién me diera una musa de fuego que os transporte al cielo más brillante de la imaginación; príncipes por actores, un reino por teatro, y reyes que contemplen esta escena pomposa
William Shakespeare, prólogo de Enrique V


¿Qué siente una mujer al saberse musa? ¿Qué pasará por su cabeza al escuchar las cuerdas de una guitarra y la letra de una canción cuando un amado-amante canta aquello que compuso para ella, y es ella la fuente de tal inspiración?
No sé que se sienta, pero de escuchar estas dos letras, dan ganas de conocer a esa Erato que aparaeció en la vida del cantautor; conocer la historia detrás.

Es muy presuntuoso y engreído en pensar en llegar a ser una, pero quizá, quizá algún día llegará.





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